El empleado
0
Nada, nunca.
Recibe el 100 % de cada agradecimiento. La transferencia semanal a su cuenta es gratuita. Ningún gasto, en ningún país.
Hotelería de lujo · Propinas digitales
Gratias es la infraestructura de gratitud de los grandes hoteles.
El cliente agradece en tres segundos. El empleado recibe el 100 %.
El dinero no pasa nunca por el hotel, ni por nosotros.
Capítulo I · El vestíbulo
En los grandes hoteles, el billete doblado que se deslizaba a la gobernanta, al aparcacoches o al conserje escasea. Los clientes ya no llevan efectivo, y con él se desvanece un ritual tan antiguo como la hospitalidad: el gesto que dice gracias, de mano a mano.
El deseo de agradecer, en cambio, no ha desaparecido. Solo le faltaba un gesto digno del lugar: discreto, inmediato, irreprochable. Eso es precisamente lo que Gratias restituye.
El servicio es un arte.
Agradecerlo también debe serlo.
El gesto del servicio
Capítulo II · El salón
Una tarjeta elegante con los colores del hotel, presentada en el momento justo. El cliente la acerca a su teléfono: la página del hotel se abre, a su nombre, en su idioma. Elige un importe y paga. Ninguna aplicación, ninguna cuenta que crear.
La página habla siete idiomas, entre ellos el árabe, y muestra a título indicativo la divisa del cliente. Los gastos de servicio se añaden siempre aparte, nunca se deducen del agradecimiento: la transparencia forma parte del gesto.
Pruébelo: esta vitrina es una simulación, ningún pago es real.
Exprese su gratitud
El hotel puede optar por asumir los gastos.
Muchísimas gracias
Marie recibe 20,00 €, íntegramente.
También el dinero
debe saber estar.
Entre bastidores del hotel
Capítulo III · Entre bastidores
Cada agradecimiento parte de la tarjeta del cliente y llega al monedero personal del empleado, abierto en una entidad de dinero electrónico autorizada. No pasa nunca por las cuentas del hotel, nunca por las de Gratias. No es un detalle técnico, es un principio: la propina pertenece a quien ha prestado el servicio.
Por construcción, el empleador no percibe nunca las sumas.
Capítulo IV · Los salones privados
La página que descubre su cliente no dice Gratias. Dice su nombre, sus colores, su monograma, su voz. El estudio de marca despliega su identidad en cada superficie: la página del cliente, las tarjetas, el portal de sus equipos.
Usted redacta sus textos una sola vez, en su idioma: se traducen a los siete idiomas de la página. Y nuestra inteligencia lee su sitio web para proponerle una identidad completa, aplicada con un clic.
Pruebe una identidad:
Una flota de tarjetas numeradas con los colores del hotel, asignadas y reasignadas en dos gestos. El QR incorpora su logotipo y sus colores.
Tarjetas, fichas de expositor A4 y A5, distintivos: plantillas imprimibles con las dimensiones exactas, fieles a su identidad gráfica.
En el momento de la partida, el cliente agradece a cada una de las personas que han hecho posible su estancia: otros tantos pagos directos y distintos, nunca un fondo común.
Una firma de correo, un enlace seguro y con límite: la gratitud viaja también después de la estancia.
Un concepto neutro en el extracto bancario del cliente e importes velados en pantalla, para los hoteles que cultivan la reserva.
Lencería, pisos, cocina: los oficios que el cliente nunca ve reciben su parte, mediante una rotación equitativa hacia personas reales.
Capítulo V · La planta del personal
El empleado no es el objeto del servicio, es su razón de ser. Su espacio Gratias le pertenece: su monedero, los mensajes recibidos, su historia. Sin pagar jamás nada, ni hoy ni mañana, en ningún país.
Cada suma le llega íntegra. La transferencia a su cuenta bancaria sale cada semana, gratuitamente.
Los mensajes de los clientes le pertenecen. Él elige cuáles revela, cuáles guarda, cuáles ofrece al cuadro de honor del hotel.
Su espacio le explica el régimen de su país, mes a mes, y prepara los documentos en el idioma del país del hotel cuando ese idioma está servido, y en inglés en los demás casos.
Su reconocimiento le acompaña de hotel en hotel, protegido por una frase secreta que solo él conoce. Ningún hotel ve jamás al otro.
Si lo desea, aparta una parte de sus agradecimientos, a su ritmo, para sus proyectos.
¿Y la dirección? Ve cifras de conjunto, nunca el detalle por persona. Es una garantía inscrita en la propia arquitectura de la plataforma, no en un reglamento interno.
Capítulo VI · El despacho de la dirección
En nuestros hoteles, la confianza no se declara, se acredita. Gratias ha sido concebido para que cada promesa sea verificable, con el justificante a mano.
La dirección accede a cifras de conjunto, nunca a los importes por persona. Un certificado técnico lo acredita.
Los fondos van del cliente al monedero del empleado. Ni el hotel ni Gratias los retienen, en ningún instante.
Las acreditaciones, el registro de auditoría fechado y las exportaciones reglamentarias se generan a demanda, a partir de los datos reales del hotel.
Cada país tiene su régimen: el motor aplica el del hotel allí donde está modelizado, un tratamiento estándar en los demás, y cada documento de nómina habla el idioma del país cuando está servido.
Cada acción sensible queda consignada, con fecha y hora, sin vuelta atrás posible. Un centinela vela por los flujos inusuales.
Datos alojados en Europa, plazos de conservación publicados, superficies conformes a las exigencias europeas de accesibilidad.
Para los grupos y colecciones
Una consola de grupo consolida los hoteles, en todas sus divisas. Referencias anónimas sitúan a cada hotel entre sus pares, sin exponer jamás a nadie.
Capítulo VII · El registro
El mismo modelo, en todo el mundo. Sin tramos, sin mínimos, sin líneas ocultas. Tres frases bastan.
El empleado
0
Nada, nunca.
Recibe el 100 % de cada agradecimiento. La transferencia semanal a su cuenta es gratuita. Ningún gasto, en ningún país.
El cliente
0,50 + 5 %
Aparte, nunca deducidos. Con un límite de 5,00.
Unos gastos de servicio visibles antes de pagar, añadidos al agradecimiento, nunca descontados. El hotel puede optar por asumirlos.
El hotel
4
Por cuenta de empleado abierta, al mes.
En la divisa del hotel, sea cual sea: 4 por cuenta abierta. Las tarjetas NFC se suministran a 5 la unidad, en la misma divisa. Eso es todo.
Una regla no se negocia: ninguna función del empleado queda nunca reservada a un plan superior. Su gratitud no es un extra de pago.
Solo queda
empujar la puerta.
La fachada, al anochecer
Capítulo VIII · La invitación
Una demostración privada, con los colores de su hotel, en treinta minutos. Abrimos con algunos hoteles fundadores: el suyo, quizá.
Gratias, del latín gratias agere: dar las gracias.